Ulises y Polifemo
un monstruo feroz gigante,
Polifemo que salía
de una cueva muy grande.
Entramos y contemplamos,
todo con admiración,
no creímos ni sospechamos
qué nos haría el león.
Había quesos y corderos,
cabritos en los establos,
encendimos fuego entero
y a los dioses aclamamos.
Él llegó con su ganado,
hablé y no me contestó,
agarró a mi aliado
lo desgarró y lo comió.
Me sentí aterrorizado,
no sabíamos qué hacer,
el cíclope se echó a un lado
y durmió hasta el amanecer.
Manuel Sánchez de Puerta Garijo



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